Semillas de liderazgo

cracked-seeds-570x270Los obstáculos graves no son infortunios de la vida, son pruebas de supervivencia que te llevan al límite, y examinan tus competencias. A veces las personas escogemos los desafíos. A veces estos nos escogen a nosotros. ¿Quieres liderar tus circunstancias? Entonces has de afrontar el desafío y la responsabilidad que conlleva. Si esperabas una vida fácil, sin retos, ya has visto que esta no existe. Ni siquiera para quien tiene muchos recursos. Al menos un buen puñado de situaciones que inicialmente te superan enfrentarás en la vida.

     Cuando los reveses nos golpean una y otra vez es frecuente entrar en una espiral autoderrotista. Rafa Nadal, la primera vez que perdió el número uno del mundo era muy claro a este respecto: »Perder y volver a perder solo genera incertidumbre y desconfianza» Palabra de ganador.

     En las organizaciones ocurre lo mismo, y más cuando alrededor parece desmoronarse todo. Y esto es algo que en los últimos años hemos vivido muy de cerca y dentro de otros años volveremos a vivir, pues los ciclos, y esto lo ha sido, van y vienen. Las personas tenemos varias opciones y ten por seguro que no todas valen para salir del atolladero. Una de ellas es colocar toda la responsabilidad ahí fuera, y este es el camino que más rápidamente conduce al bloqueo: « ¿Cómo voy a cambiar los problemas de la sociedad, del mercado?» Para liderar, para que surja esta actitud se ha de crear el entorno que permita a las personas rediseñar su futuro, desde su presente. Y esto comienza como cualquier otro camino, paso a paso. Empezando por pequeños desafíos, pequeñas metas.

     Y uno de los primeros pasos que se pueden dar empieza por transformar el discurso mental, lo que te dices, «cambiar el chip». ¿A qué me refiero? Si te encuentras en una posición perdedora o de resignación por lo que te ha tocado vivir, es más probable que te hayas convencido de que a pesar de ser una situación que no te agrada o incluso es injusta, la veas legítima o aceptable, como una manera de limitar tu frustración. Como decimos en psicología, la disonancia que eso te genera no agrada así que buscas caminos mentales para encajarla. «Si sientes que no puedes cambiar tus circunstancias, racionalizar tu situación llenándola de argumentos a favor, tal vez es lo único que te queda» explica el psicólogo y profesor Rob Willer, de Stanford Graduate School os Business.

   Eso es un ejemplo claro de liderazgo, convencer a otros, convencerte a ti, de que sí se puede iniciar y lograr el cambio. ¿Sí pero cómo? «No te fijes en lo que va mal, solo en lo que mejor haces», reflexión de Meg Whitman, actual CEO de Hewlett-Packard. Es decir si empiezas por cambiar tu foco, la diana de tu atención, hacia lo que funciona y desempeñas con habilidad, te será más fácil cambiar el mensaje que te das. Esto es una semilla de cambio.

    Y son necesarios estos pasos. El cambio cuesta y la frustración y el cansancio cuando no llega te pueden hacer desistir. Justo es aquí donde más empeño has de poner, paciencia y perseverancia. Si lideras un proyecto será en estas cuestiones donde tengas que alimentar la actitud y motivación de los tuyos.

¡Siembra el cambio!