Qué, Cómo, Cuándo, Dónde y Quién ayuda a triunfar a tu equipo

Lidera y Vive

QUÉ:

“Ni la educación, ni la experiencia, ni el conocimiento técnico determinan con rigor si una persona o equipo triunfará, hay algo más y ese algo se llama Inteligencia Emocional” 

Patrick Lencioni (experto mundial en equipos)

En 1998 Harvard Business Review, revista de la considerada 1ª escuela de negocios del mundo describió la aparición de la Inteligencia Emocional (IE) como uno de los conceptos más relevantes para el management del siglo XXI. Algunas de sus bondades muestran que 9 de cada 10 profesionales TOP tienen muy desarrolladas sus competencias, asimismo estas llegan a explicar hasta el 58% del desempeño de trabajo, y cuando se implementa su uso a través de programas de formación su efecto es medible en las ventas hasta en un 50% de incremento. Tom Peters diría: “Si quieres clientes felices, ten empleados felices“. Aunque no estamos hablando solo de felicidad, a fin de cuentas esta es la consecuencia al trabajo bien hecho.

Cuando hablamos de Inteligencia Emocional estamos hablando de:

  • Autoconocimiento

  • Gestión de uno mismo

  • Gestión eficaz de los equipos, talento, empatía, motivación, alianzas.

  • Liderazgo

  • Consecución de logros, superación de crisis.

  • Resiliencia

  • Resolución de conflictos

  • Habilidades de negociación

  • Gestión del estrés y la frustración, etc.

No tener en cuenta estas cuestiones supone vivir una vida, personal y profesional, dejando que los instintos gobiernen, sin aprovechar el potencial de su gestión, igual que un animal primitivo. Y el resultado suele ser indeseable.

CÓMO:

1º Aprendiendo a entender nuestro cerebro y nuestra psique, pues funcionan con unas características concretas, y 2º aprendiendo a gestionarlas. Esto nos acerca a la excelencia, favorece nuestra plenitud. Y está a nuestro alcance, pues a diferencia de nuestra personalidad, inamovible y nuestro coeficiente intelectual también inflexible, nuestra inteligencia emocional crece y se desarrolla desde la experiencia y la practica consciente de sus competencias.

 

“Nuestras emociones tienen más influencia en nuestras decisiones que nuestro pensamiento”

Daniel Khaneman (Psicólogo-Premio Nobel de Economía)

Aprender desde la formación en Liderazgo y la vivencia de experiencias, por ejemplo desde el acompañamiento con procesos de coaching individual y de equipos. Y funciona, vaya si funciona, pero para ello has de plantearte esta cuestión en serio antes de invertir tu dinero:

¿Quieres aportar formación a tus colaboradores en liderazgo o quieres transformar personas a su excelencia y liderazgo? Por que son dos cosas distintas. La primera es la habitual, trabaja con la razón y apenas da resultados, pues lo aprendido se olvida rápido y casi nunca se traduce en cambios. La segunda trabaja con el saber de la persona y sobre todo con su transformación, con experiencias que la llevan a otro nivel. Para ello la formación ha de ser personalizada en las características de cada alumno y sus necesidades, anhelos y valores. De manera práctica, con vivencias enriquecedoras que tengan coherencia entre ellas, pues no se trata de distraer al personal con “charlas motivadoras” sin efecto alguno más allá de su duración. Su aportación media a las empresas donde se trabaja se estima en un 20% de los beneficios anuales. Y las competencias a desarrollar son:

  1. Identidad de equipo

  2. Motivación

  3. Conciencia emocional

  4. Comunicación eficaz

  5. Resistencia al estrés

  6. Resolución de conflictos

  7. Disposición positiva

CUÁNDO y DÓNDE:

¡Sin duda ya, ahora! Este MUNDO VUCA, digitalizado, global, volátil, incierto, cada vez más complejo y que requiere flexibilidad y capacidad de adaptación, en las organizaciones y equipos, para la supervivencia y permanencia en el tiempo. “Competitividad no significa mejorar la cuenta de resultados del ejercicio en curso, significa garantizar la supervivencia y la solvencia en el largo plazo”. J.C.Cubeiro

“Atraer, captar, mantener y desarrollar el talento implica crear las condiciones oportunas para que esto se dé” como señala Sergio Carol. Eso pasa, entre otras cuestiones por desarrollar las habilidades y competencias de quien lidera, dirige y gestiona, además del personal colaborador.

 

“El talento se queda en la empresa y evoluciona sobre todo por el tipo de relación, en forma de influencia positiva, entre el profesional y su supervisor más inmediato”.

M. Buckingham

¿Quieres una organización emocionante, acogedora, creativa, pasional o prefieres una fría e impersonal?¿Quieres personas felices en ella o prefieres personas enfermas que faltan al trabajo, angustiadas y deprimidas, incluso acosadas por otros compañeros?

¿Quieres personal entregado, comprometido con la excelencia o prefieres profesionales mediocres que hagan un trabajo mediocre, con resultados y una productividad mediocres?

¿Quieres una organización en la que se pueda agradecer, felicitar, premiar en público a una persona sin que eso suponga intrigas ni recelos profesionales?

Entonces invierte en el desarrollo de competencias, en la cohesión de los equipos y la evolución del personal de la empresa, pero con acierto, provocando la evolución que nunca se encuentra en la formación tediosa, teórica. Y esto nos lleva a la siguiente cuestión:

QUIÉN:

Estudiar la Fórmula 1 no convierte a nadie en piloto de Fórmula 1. Igual que estudiar sobre liderazgo e inteligencia emocional no capacita a nadie para acompañar a otros en su transformación y evolución. Se requiere mucha práctica y supervisión. ¿Quién es tú formador?

Por tanto, solo expertos en personas y equipos con amplios conocimientos en psicología humana y de grupos, con experiencia en el cambio y con recorrido y formación en coaching, counseling psicológico o incluso psicoterapia la 5ª esencia del cambio, suficiente bagaje para el acompañamiento y liderazgo de otros y con otros.  Estos profesionales son facilitadores del cambio, y pueden ofrecer experiencias formativas de alto impacto transformador. La formación de personas o equipos requiere además pasión y entrega pues son muchos las resistencias al cambio que aparecen, requiere madurez personal y evolución personal. Y aunque es de sentido común, no es común encontrarlo.

 

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