La Fuerza Del Ser Humano

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Una vez más el terror golpeó con la violencia del fanatismo. En este caso en el país hermano, Francia, pero agitando el dolor de nuestras propias experiencias. Es una prueba. Una prueba de vida para los que estaban allí y sobrevivieron, también para los que perdieron a alguien en la matanza. Incluso para nosotros que lo vimos en la distancia.
No dejo de pensar con cierta angustia en quienes están ahora llorando a alguien…en sus silencios asfixiantes, en las preguntas interminables en su pensamiento, en el dolor de sus corazones. Y durante un rato solo puedo sentir una mezcla de impotencia y rabia, de tristeza profunda y compasión, que me paraliza. Por esos hijos, padres, y amigos que ya no volverán a casa.
Porque lo dificil vendrá ahora, tras el shock del inicio y la negación de la realidad, nuestra mente no está preparada para aceptar de golpe la pérdida de una manera tan trágica, acude la rabia, y antes o después, la tristeza lo inunda todo. Este camino será necesario para aceptar, aceptar lo inaceptable. Solo así se puede volver a vivir y sentir que vale la pena.

«Al hombre se le puede arrebatar todo salvo una cosa: la última de las libertades humanas —la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias— para decidir su propio camino» Victor Frankl

Lo he visto en numerosas ocasiones, la persona, la familia frente a mí, en la tranquilidad de mi despacho, cara a cara con sus más duras emociones e imágenes. Y he comprobado cómo de este aparentemente territorio yermo, que es el del dolor, termina por germinar la esperanza y una luz que seguir. Son las raices de la fuerza del ser humano, esas que alimentan la resiliencia y a pesar de todo nos permiten seguir creciendo con vida.

«Es la fuerza del Ser Humano, que se alimenta del amor y el cariño de otros, de la escucha y el abrazo sentido, del sentimiento de pertenencia»

Y esto alivia, y cura. Y aunque no devuelve a quien se perdió, hace posible que su recuerdo no esté salpicado de dolor y miedo, y sí de amor. Porque llegamos a ser personas por el efecto positivo de otros, de su cariño y aceptación, de su cuidado y protección, acudamos a ellos cuando el dolor nos asfixie. Para no dejar que el miedo se instaure en nosotros. Personalmente sé que no me lo permitiré. Por ellos, por mí, por los mios.