Hazte Experto en Inteligencia Emocional

Hazte experto en inteligencia emcionalEl día que a Celia su médico le dijo: “hay que operar un bulto con mala pinta que tienes en el pecho”, una sombra se instauró en ella. Desde entonces literalmente, las preocupaciones no la dejaban tranquila.
Siempre se había considerado una persona segura, pero el hecho de ponerse en manos de ese cirujano era lo que la asustaba. El día que éste le indicó que tenía que operarse lo hizo de una manera fría, mecánica. Como quien lo repite con tanta frecuencia, que en algún momento pierde la perspectiva del impacto que puede conllevar este tipo de noticias. Y eso fue lo que más la removió, más incluso que la noticia. Además, se sintió incapaz de hacerle saber al especialista lo que sentía.
Éste era un profesional que, efectivamente, prescribía acciones así a diario. Y lo hacía con absoluto desapego, como cuando se habla del tiempo en un ascensor, compartiendo banalidades sobre la posibilidad de que haga calor o fresco. Solo que en su caso, cuando preguntaba sin mirar a los ojos: « ¿Entonces qué, cuándo te operas?» Lo hacía sin ser consciente de las expresiones de cara que sus interlocutores mostraban, sin percibir cómo un leve temblor de voz acompañaba sus respuestas, o del brillo húmedo que empañaba sus miradas mientras quedaban en silencio. Ciertamente sabía mucho de medicina pero le faltaba empatizar con sus pacientes, y esto le restaba influencia positiva. Dificultaba, además, que su labor se desarrollara con la mejor predisposición por parte de estos y lo describía como una persona con poca competencia social, para inspirar, y comprender con profundidad el fruto de sus acciones. En definitiva, era torpe emocionalmente hablando.
Por su parte, Celia estaba mostrando dificultades para gestionar su preocupación y la falta de confianza que el médico le inspiraba. Se sentía incapaz de hablarlo con él. Ambos estaban mostrando una falta importante de competencias hacia sí misma en el caso de Celia y hacia la otra persona en el caso de ambos. Estas competencias y otras más constituyen el cuerpo de lo que conocemos como inteligencia emocional.
Y su presencia facilita que el cirujano, Celia y cualquier persona, incluido usted y yo, estimado lector, podamos encontrar mayor satisfacción en las relaciones que vivimos, consigamos llegar a ser quien deseamos ser, a pensar, sentir y comportarnos de forma coherente. Que podamos, incluso, ser más conscientes de las circunstancias que nos rodean y de las cuestiones que afectan a otros, actuando en consecuencia, que lleguemos a asumir el liderazgo de nuestras vidas o a inspirar a quienes forman parte de ella hacia su evolución y excelencia. O simplemente a ser mejor en lo que hacemos.
Para sacarle partido a esta inteligencia emocional, que viene con nosotros de fábrica, pero cuyas competencias se activan desde la experiencia y aprendizaje personal, un grupo de magníficos profesionales ha escrito para la editorial Desclée de Brouwer el libro: Hazte experto en inteligencia emocional. Con la aspiración de ser un manual de referencia, y en mi opinión que lo conseguirá. Pues a la riqueza que cada cual aporta desde su conocimiento y experiencia, vas a encontrar un libro actual, con muchas referencias en las que profundizar y en distintos formatos (artículos, libros, películas, webs, etc.), ameno en su lectura y con una vocación práctica que trasciende sus páginas.
Es una manual para aprender haciendo, y cuyo resultado no puede ser otro que la evolución personal, con suficientes ingredientes técnicos y académicos para satisfacer la ávida y exigente lectura del académico y el profesional, pero a la vez escrito en un lenguaje sencillo, que no pierde rigor en sus afirmaciones, que consigue poner su conocimiento al alcance de cualquiera. Enhorabuena, sin duda alguna lo voy a recomendar mucho. Además de seguir estudiándolo.