CULTIVAR LA RENUNCIA DE LO INNECESARIO

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Ni te imaginas lo bien que puedes llegar a estar, a sentirte, por simplificar tus circunstancias, por quedarte sólo con lo esencial. Tu interior, la familia, la naturaleza o las amistades, etc. Es cierto vivimos en una sociedad que imprime un ritmo tremendo, de responsabilidades y obligaciones, de consumo, es fácil oír a los demás decir cosas como “tengo la sensación de que los días pasan volando y los años van cayendo unos tras otros sin que pueda hacer nada para remediarlo”. Se equivocan, se puede hacer. ¿Quieres frenar la velocidad de tu vida y poder disfrutar más de lo que te rodea? Muchas de nuestras circunstancias forman parte de necesidades que no son reales, por ejemplo tendemos a ir de compras cuando hay rebajas, aunque no necesitemos nada. Invertimos tanto en las obligaciones, creyendo que éstas nos harán sentirnos satisfechos por habernos exprimido. Luego descubrimos que no siempre es así.
No te dejes engañar. Renunciar no tiene nada de negativo, no tiene nada que ver con la cobardía, ni con llevar una vida de asceta, dura y fría, al contrario, es una muestra de inteligencia y madurez. Ya que decir: “no”, puede costar más que asentir. La renuncia de aquello que supone un lastre para la felicidad está al alcance de todos, si bien no todos son conscientes de que pueden hacerlo. Renunciar significa renunciar a pensamientos negativos, a relaciones tormentosas, a hábitos nocivos que envenenan el cuerpo, a comportamientos que generan daño. ¿A qué renunciar entonces? Sólo tú puedes contestarte pero algunas sugerencias pueden ser:
• Limita tus horas frente al televisor y dedícalas a ti o a las relaciones gratificantes, o a leer.
• Elimina los tóxicos de tu vida, como los alimentos insanos, el abuso de alcohol, tabaco y otras drogas que cambian y distorsionan tu percepción.
• Reduce horas de trabajo, aunque suponga un ingreso menor, tu salud y tiempo de vida no tienen precio, de veras.
• Limita tu espacio en la ciudad y entra más en contacto con la naturaleza, descanso para tus pulmones, tus oídos y expansión para tu mente.
• Renuncia al exceso de pasividad y ejercita tu cuerpo. Descubrirás qué rápido te devuelve la inversión en forma de bienestar.
• Renuncia al exceso de seriedad y responsabilidades, introduce el juego, la creatividad, la risa y la relajación en tu vida.
• Renuncia al sexo mecánico y estrictamente genital, libérate y escucha tus fantasías, dale placer y afecto a tu cuerpo.
• Aléjate de las relaciones insatisfactorias y que generan malestar y sufrimiento.
Renunciar para poder obtener.